NO HE he sido pura, pues rechazo todos los "puritanismos", pero siempre he actuado con etica, pues creo en los valores. ¿En cuáles? En los que cada uno asume como propios, sin necesidad de que sean superiores a los de los demás. NO HE dicho lo que en ese momento no me pedía el cuerpo decir.
NO HE hecho lo que no sentí que debía hacer.
NO HE reido de los males ajenos, y no socialicé mucho más allá de lo preciso, a pesar de lo mucho que mi madre se esforzó por enseñarme buenas maneras.
Tengo la constancia de que mis errores me pertenecen a mí sola, de que no fueron inducidos, sino elegidos por mí con plena consciencia, a imagen de mi misma.
NO HE sido miembro de nada que me condicionara, ni partidos políticos, ni ordenes de juegos, ni de Clubs encumbrados. En eso hice caso al sabio consejo de mi corazon. La verdad es que he pagado un precio muy alto por esa empecinada independencia, pero no es menos cierto que ha sido un peaje consciente.
NO HE creído en lo que todos querían que creyera. Pues creer es un acto íntimo y personal. Me correspondía a mí el decidir. Mi Dios, mis ídolos y mis credos me pertenecen.
NO HE fallado nunca a mis amigos, tengo esa certeza aunque algunos tal vez no lo hayan sentido como yo. "Don Juan" decía que la culpa la tiene “el maldito orgullo" pero en realidad es la maldita polisemia la que nos hace ver las mismas cosas de forma diferente y bifurcarnos por senderos que solo Durrell Lawrence y Jorge Luis Borges conocen.
En este punto debo poner una nota amarga, yo estoy muy agradecida a personas- las tengo muy claras- que me acompañaron en momentos complicados de mi vida y me fueron de gran apoyo aunque después algo, nunca se sabe muy bien el qué, haya hecho que cada cual tomase su propio camino. Ellos también son parte de mi memoria porque solo donde hay dolor puede haber amor.
NO HE dejado que mi imaginación me haya jugado malas pasadas. No he calentado mi mente con celos o envidias. No he deseado lo ajeno. Juego con las cartas que tengo y solo odio y sufro por los hechos reales, que ya me llega. Este rasgo carencial el no-ser-envidiosa tal vez sea mi principal virtud si es que tengo alguna.
Entre el “he” y el “no he”, han pasado 24 anos desde aquella tarde de agosto de 1985 en que mi madre Juana o mejor conocida Doris me trajo al mundo. Y tengo la sensación de haber hecho tantas cosas que me pierdo y me resulta difícil retener y espigar lo importante. Menos mal que al final del camino lo importante, es siempre lo mismo: mis padres, la familia, los amigos, otras vez los amigos, los alumnos, los buenos momentos pasados juntos...
He cumplido 24 ya a punto de cumplir la famosa peseta, pero no miro hacia atrás, ni con ira ni sin ella. Como dijo la Piaff “Je ne regrette rien”, y por si cabían dudas lo remachó “no rien de rien…” Para mí la culpa no ha sido nunca una opción. Lo mal hecho es un simplemente un error, que sirve para aprender. Pero en cambio sí cultivo con ahínco la autocrítica. Y a golpe de sentido crítico, me he ido auto-produciendo a mí misma, espero que a mejor.
De algo si estoy segura -aunque tal vez sea una certeza fugaz- he terminado encontrando lo que nunca había buscado, mi paz interior. Gracias a todos los que me ayudaron. Ah! A pesar de este respiro que me he dado, de este alto en el camino, y de este texto un puntito nostálgico que se dejaría acompañar por un buen amaro italiano y música de Arjona, lo cierto es que la partida continúa y estoy dispuesta a seguir dando la lata y a jugar tanto como me dejen mis neuronas y me lo permitan las de las de los demás.!!! Y aunque aveses pienso que me he fallado a mi misma hoy me doy cuenta que de todo se aprende y que en esta tierra todo lo pagas sea hoy sea mañana sea en 100 anos!!! Te amo Dios y tu eres el unico testigo de mi amor por ti!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario